Manuel Gomez (manuelj) wrote in dtespanol,
Manuel Gomez
manuelj
dtespanol

  • Mood:
  • Music:

Draco Dormiens 1



Nota de la traductora: éste es un fic original de Cassandra Claire; lo que estais leyendo no es más que una traducción. Así que no me pertenece nada... Bueno, el capítulo dos ya está en camino. La verdad es que no sé qué más decir, así que os dejo con la historia. ¡Disfrutadla! Y recordad, dejad review, que aunque yo no sea la autora siempre podré contestarlos y solucionaros algunas cosas... y si ni yo mismas las sé, puedo hablar con Cassie y que os conteste directamente ella.

Disclaimer: esta historia está basada en personajes y situaciones creadas y de la propiedad de JK Rowling, varias editoriales entre las que se incluyen Bloomsbury Books, Scholastic Books, Raincoast Books y la Warner BROS. No se gana ningún dinero y no hay ningún copyright ni marca de registro. Otras citas se harán cuando sea necesario.

Por Cassie Claire. Traducción de Estela R. G.

Capítulo Uno: La Poción Multijugos




Era junio, y hacía un calor ardiente en la mazmorra de Pociones, pero a Snape no le importaba.

- ¿Puede decirme alguien qué es esto? - preguntó a su miserable clase, cuyos miembros se estaban levantando lo más posible las túnicas, y levantó un frasco lleno de brillante líquido marrón en el aire para que todos lo pudieran ver.

La mano de Hermione se alzó en el aire, como de costumbre.

- Poción Multijugos - dijo rápidamente, estremeciéndose un poco. Probablemente estaba recordando como sabía, pensó Harry con una ligera sonrisa, recordando la tarde, tres años antes, cuando él, Ron y Hermione habían bebido la poción que les cambiaría de aspecto en un intento de convertirse a sí mismos en réplicas de estudiantes de Slytherin para poder entrar a escondidas en la sala común de Slytherin.

Snape la ignoró.

- ¿Nadie lo sabe? - dijo, escaneando la clase.

Draco Malfoy alzó una mano pálida y perezosa en el aire.

- Poción Multijugos - arrastró desde un lado de su boca.

Harry le dirigió una mirada. Mientras el resto de la clase parecía sudoroso y miserable, Draco parecía tan feliz como si justo acabara de comerse una bolsa llena de helados.

- ¡Muy bien, Draco! - dijo Snape con entusiasmo - Cinco puntos para Slytherin. Ahora - continuó -, ¿puede alguien decirme cuál es su efecto? - y se giró bruscamente hacia Ron, quien parpadeó sorprendido - ¿Weasley?

Ron, interrumpido a la mitad de un descomunal bostezo, contestó.

- Te... eh, te cambia en otra persona.

Snape pareció descontento.

- Correcto.

No dio ningún punto a Gryffindor, sino que simplemente cogió el frasco y empezó a repartir cantidades concretas de bebida en pequeños vasitos de plástico.

- Ahora - dijo, alzando la vista - os voy a dividir en grupos de dos. Cada uno de vosotros va a beber medio vaso de Poción Multijugos con un cabello de cada una de vuestras cabezas en él... no, señorita Brown, no tiene que peinarse el pelo... Hay suficiente poción para convertiros en vuestro compañero durante media hora exacta, ni más ni menos. Eso os dará una idea de cómo funciona la poción. Mañana intentaréis hacerla vosotros mismos para beberla después. Ya os aviso, sin embargo - dijo, dirigiendo su último mordisco a Neville - que hacer un pequeño fallo con la Poción Multijugos puede tener... consecuencias desagradables. Podéis acabar siendo la mitad de vuestro cuerpo la de vosotros mismos y la otra mitad la de la otra persona, sin ser nunca capaces de volver a recuperar vuestro verdadero aspecto.

Neville se estremeció.

- De acuerdo entonces - dijo Snape -. Señorita Patil y señorita Brown, acérquense.

Lavender y Parvati se acercaron a la mesa, cogieron un vaso de Poción Multijugos cada una y volvieron a sentarse, riendo por lo bajo. Snape emparejó rápidamente a Crabbe y a Goyle entre ellos, puso al pobre Neville con Pansy Parkinson, la de cara de bulldog (quien dirigió una mirada apenada a Draco mientras se iba a sentar con Neville... si no podía tener a Draco, parecía estar pensando, al menos podía ser él durante un rato) Ron estaba emparejado con Hermione, y Harry...

- Potter - dijo Snape con una voz helada y divertida -, y Malfoy, acérquense.

Draco abrió mucho la boca, al igual que Harry.

- ¡No! - dijeron al unísono.

- Nunca seré Malfoy - dijo Harry con un furioso tono de voz, que, sin embargo, no impresionó a Snape.

- Venid aquí los dos - dijo.

Malfoy fue el primero en levantarse. Dirigiendo una mirada helada hacia Harry, se adelantó hasta la parte delantera de la habitación, cogió la poción y volvió hasta donde estaba sentado Harry. Harry lanzó una mirada de angustia hacia Ron y Hermione, que le devolvieron una mirada de comprensión. Ron negó con la cabeza, pero conocía a Hermione lo suficientemente bien como para saber qué estaba diciendo: “¡Será mejor que lo hagas, Harry, contará para tus notas finales!”



***.



Por toda la habitación los estudiantes estaban bebiendo la poción. Había susurros y risitas de Lavender y Parvati, un grito de Neville, quien, habiéndose convertido en la mucho más alta Pansy Parkinson, se encontraba a sí mismo embutido en unas túnicas demasiado pequeñas, y una risa sin diversión desde Ron y Hermione.

- Aquí - dijo Draco pasándole el caso a Harry, que lo miró con desprecio -. Bueno, no lo he envenenado, Potter, bébelo - dijo.

- Antes bebería veneno que convertirme en ti, Malfoy - dijo Harry entre dientes.

- Y yo no estoy deseando especialmente convertirme en una especie de imbécil durante media hora pero no me vas a oír quejarme de eso - dijo Draco -. ¿O es que tienes miedo?

Harry movió su silla con violencia y cogió el vaso, en cuyo interior Malfoy ya había puesto uno de sus propios cabellos de color rubio platino. Él también cogió uno de sus propios cabellos, cogió la otra poción, arrojó en su interior el pelo y le devolvió la copa a Draco, quien lo bebió.

Justo a la vez se encogieron.

Draco se inclinó, conteniendo el aliento, mientras le recorría la horrible sensación de que su piel se estaba derritiendo. Alzó una mano para arreglarse un poco y otra punzada de náuseas le recorrió mientras veía como su propia piel pasaba del blanco al marrón, como sus propias uñas (mantenidas con perfecta manicura por los elfos domésticos) se convertían en las uñas mordidas de Harry. De algún lugar por encima de su cabeza oyó a Harry decir “¡Urrrgh!”, y echó hacia atrás la cabeza, mientras las lágrimas se asomaban a sus ojos, hasta que vio...

...Un rostro pálido y puntiagudo vuelto hacia él, sus propios ojos de plata gris parpadeando detrás de las gafas redondas de Harry. Mientras le miraba su visión se volvió imprecisa, y se dio cuenta de que Harry no podía ver sin sus gafas... y de que ahora, él tampoco podía.

- Dame tus gafas, Potter - dijo, y Harry, obviamente aturdido, así lo hizo.



***.



Harry, sintiéndose enfermo, bajó la mirada hacia su nuevo cuerpo. En la vida real no era más bajo que Draco, así que sus túnicas le sentaban bien, pero se sentía desnudo in sus gafas. Alzó la mirada y vio su propio rostro contemplándole, un poco blanco por la sorpresa, pero con un asomo de sonrisa en él.

- Qué... ¿qué es tan divertido? - preguntó, estremeciéndose al oír la voz de Draco saliendo de su boca.

- Sólo estaba pensando que realmente soy muuuuuuy guapo - dijo Draco con la voz de Harry.

- Eres un estúpido cretino, Malfoy - dijo Harry desapasionadamente, y se alejó, yendo hacia donde estaban Ron y Hermione riendo, aunque pararon abruptamente cuando Harry se acercó a ellos, contemplándole con extrañeza.

- Soy yo - dijo Harry.

- ¡Oh, Harry! - dijo Hermione, relajando el rostro (el de Ron) - ¡Qué horrible!

Ron movió la cabeza.

- No sé si podré hablar contigo mientras tengas esa cara. Es... raro.

- Bueno, vosotros mismos parecéis bastante estúpidos - dijo Harry, irritado.

- Incluso suenas como Malfoy - dijo Ron, y Harry, todavía más irritado, dio media vuelta y fue a sentarse junto a Draco, que tenía los brazos cruzados sobre el pecho y e dedicaba a contemplar el vacío.

- Qué, ¿disfrutando de ser yo, Potter? - murmuró Malfoy tan pronto como Harry se sentó.

- Nadie puede aguantarme con estas pintas - dijo Harry -. Pero supongo que tú ya estarás acostumbrado a eso, Malfoy.

Draco se giró y posó sus ojos en Harry, quien pegó un brinco. Era realmente difícil mirar a Draco y ver su propia cara arrugada con asco, con los ojos verdes que él veía cada mañana en el espejo ahora contemplándole con antipatía. Si Draco sentía lo mismo, al menos no lo demostraba.

- ¿Recuerdas lo que te dije esa vez en el tren, Potter? - preguntó.

- Qué vez - preguntó Harry con un tono aburrido -, ¿cuando me tiraste al suelo y me obligaste a comerme un par de gusanos o cuando me llamaste sapo con cuatro ojos?

Draco soltó una risa con prepotencia.

- La vez cuando te dije que yo podía ayudarte - dijo -. Cuando quieras dejar lo que hay ente tú y ese estúpido demasiado crecido y esa sangre sucia de pelo de escoba, puedo enseñarte a poner las manos sobre un poco de verdadero poder.

- Déjame pensarlo - dijo Harry lentamente -. De acuerdo, ya lo he pensado. No.

Los ahora verdes ojos de Draco brillaron con malicia desde detrás de las gafas de Harry.

- ¿Estás seguro?

- Bastante seguro - soltó Harry secamente mientras la rabia le bullía en su interior -. Puedes quitarme de tu lista de contactos diabólicos, Malfoy. No me interesa.

Harry casi esperaba que Malfoy le contestara de alguna manera especialmente maleducada, pero en vez de eso Draco le estaba mirando con una expresión extraña.

- ¿Qué pasa? - preguntó Harry bajando la mirada - ¿Estoy cambiando de nuevo?

- Justo eso... - dijo Malfoy - No. Pero todo el mundo ya lo ha hecho. Mira.

Harry lanzó una mirada a su alrededor y vio que era verdad. Todo el mundo había vuelto a sus asientos, de vuelta a sus propios cuerpos. Snape había comenzado a explicarles cuáles eran los posibles usos de la Poción Multijugos, confiando, aparentemente, que todos sus alumnos hubieran vuelto ya a su antiguo yo. Harry se miró asustado a sí mismo, y luego de nuevo a Malfoy.

- Cuánto... ¿cuánto llevamos?

- Cuarenta y cinco minutos - contestó Draco mirando su Rolex -. A estas alturas ya deberíamos haber cambiado.

- ¿Y qué está pasando?

Malfoy movió la cabeza con una extraña sonrisa pintada en el rostro.

- Ojalá lo supiera - dijo.

El corazón de Harry empezó a latir salvajemente.

- ¿Hiciste algo con la poción? - siseó - Malfoy...

- Por supuesto que no, Potter - dijo Malfoy con arrogancia -. De verdad crees que yo de verdad querría...

Pero Harry no le estaba escuchando, sino que se adelantó, agarró el cuello de la túnica de Malfoy y le movió de un lado a otro.

- ¡Devuélveme mi cuerpo! - susurró con violencia - ¡Devuélveme mi cuerpo inmediatamente o te partiré la cara!

Malfoy, que no estaba acostumbrado a expresiones muggles como “romper la cara a alguien”, miró a Harry mientras palidecía. Luego empezó a reír. Esto era demasiado para Harry, quien se acercó aún más a Draco y le lanzó un sólido golpe en la mandíbula, hasta que le hubo tirado al suelo. Su pluma, caldero y libros cayeron a su alrededor. Harry saltó de su asiento, agarró a Draco por la parte delantera de la túnica y comenzó a golpearle la cabeza contra el suelo.

El resto de la clase se giró a mirarles mientras Snape empezaba a correr hacia ellos, gritándoles que pararan. Harry soltó a Draco, de pronto, pero Draco, que aparentemente pensaba que Harry le iba a golpear de nuevo, giró sobre sí mismo y lanzó un perfecto derechazo contra la mejilla de Harry. Harry, que había estado mirando a Snape, no estaba preparado para este asalto; fue despedido hacia atrás y cayó contra la pared, golpeándose la cabeza contra la antigua piedra. Todo se volvió negro.



***.



Draco se levantó y se apoyó contra su mesa, intentando recuperar el aliento. Harry le había pegado a gusto. Luchando contra el sonido punzante de sus oídos miró alrededor. Allí estaba Harry, todavía bajo la figura de Draco, yaciendo sobre el suelo mientras un reguero de sangre aparecía por debajo de su cabeza. Draco apartó la mirada, sintiéndose enfermo, y vio a Snape, luchando para contener a unos fanáticos Ron y Hermione, que luchaban para llegar hasta él. Mientras miraba, Hermione consiguió escapar y corrió hacia él, agarrándole de las mangas de su túnica.

- Harry - sollozó -, ¿estás bien?

Draco sólo fue capaz de contemplarla sin expresión. Ella creía que era Harry. Levantó la mirada y vio las caras asombradas de los gryffindors que le contemplaban y las muecas de odio en los rostros de los slytherins. Todos ellos pensaban que él era Harry.

Snape se adelantó y le arrancó a Hermione de encima, apartándola a un lado. Draco pudo oír el jaleo de los otros estudiantes gritando algo a Snape: los slytherins estaban callados, pero todos los gryffindors estaban gritando que era Draco el que había comenzado la pelea pegando a Harry.

Snape, zumbando hasta quedar frente a él, le miró directamente a los ojos.

- Potter - dijo -, ¿puedes explicarme qué es esto?

Draco abrió la boca para decir “No soy Potter, la Poción Multijugos no ha funcionado, a estas alturas ya debería haberse pasado el efecto y no lo ha hecho...

Pero todo lo que le salió fue “No lo sé, profesor. Él me pegó primero.

Lo que ocurrió después de eso resultó un poco confuso para Draco; había sido arrastrado hacia la enfermería por Snape, que llevaba en una camilla el cuerpo inmóvil de Harry, cuya mera visión hacía que Draco se sintiera enfermo. Continuamente deseaba sentir en sí mismo su propio rostro, su pelo, para ver si volvía de una vez a ser él mismo, pero n. No ocurrió nada.

La señora Pomfrey les estaba esperando: ordenó a Snape que dejara a Harry sobre una cama rodeada por cortinas, tras las cuales terminó desapareciendo la enfermera. Draco se sentó en una silla frente a Snape, que le estaba contemplando con los ojos brillantes llenos de maldad.

- Si Draco muere - siseó casi sin entonar las palabras -, serás un asesino, Potter. ¿Te gusta eso?

La broca de Draco se abrió horrorizada, pero antes de que pudiera decir una sola palabra Madame Pomfrey emergió de detrás de las cortinas y negó con la cabeza en dirección a Snape.

- Draco Malfoy no va a morir - dijo severamente -. Tiene un feo corte en la cabeza y probablemente estará inconsciente hasta mañana, pero aparte de eso está perfectamente bien.

Una rápida ráfaga de alivio cruzó el rostro de Snape. Draco estaba emocionado. Esto duró muy poco, de todas maneras, porque rápidamente Snape volvió a dirigirse hacia él, señalándole amenazadoramente.

- Ni siquiera me voy a molestar en quitar puntos de Gryffindor, Potter - siseó -. Voy a ir directamente a hablar con Dumbledore.

Y se levantó, saliendo de la habitación.

Madame Pomfrey bufó con arrogancia.

- Yo no me preocuparía, Harry - comentó -. No hace más que hablar. Dumbledore sabe perfectamente que clase de chico es Draco Malfoy. Ahora quédate sentado - y empezó a curar los cortes de su rostro -. Tienes un precioso ojo negro, Potter - dijo -. Y un labio partido. ¿Qué te has...?

Pero la puerta de la enfermería se abrió de golpe y Ron y Hermione asomaron las cabezas, mientras sus ojos brillaban al ver a Draco. Madame Pomfrey se levantó y fue hacia ellos, y Draco aprovechó la oportunidad para deslizarse hasta la cama de Harry y mirar cómo estaba.

Se sentía fatal, como en uno de esos sueños en los que estaba muerto y miraba hacia su propio cuerpo. Harry estaba tumbado con los brazos cruzados, todavía con el mismo aspecto que Draco tenía en cada detalle, con el cabello entre rubio y blanco ensangrentado donde su cabeza había chocado contra la pared. Draco sintió náuseas y se alejó, lo que resultó un movimiento acertado porque exactamente en ese mismo momento Ron y Hermione cayeron sobre él.

- Harry, ¡oh, Harry! - estaba exclamando Hermione - ¿Estás bien?

Ron estaba más interesado en golpearle en la espalda y felicitarle por el desechazo que le había dado ha Harry en Pociones. Draco se permitió una pequeña sonrisa.

- Ha sido fantástico, ¿no? - asintió - ¡Cómo voló hacia atrás!

Madame Pomfrey les arrastró hasta la puerta, que Ron ahora estaba manteniendo abierta. Draco dirigió una última mirada a Harry mientras dejaban la enfermería. No se había movido.



***.



Draco corrió detrás de Ron y Hermione mientras se apresuraban hacia la torre de Gryffindor. Ron mantuvo una especie de monólogo, el tema central del cual parecía ser lo contentos que iban a estar todos los gryffindors cuando supieran que Harry casi había matado a Draco Malfoy en Pociones.

- Fred y George están encantados - dijo Ron -. Odian a ese asqueroso imbécil, siempre hace trampas cuando juega al quidditch...

- ¡Como ellos! - gritó Malfoy indignado antes de taparse la boca con las manos. Sin embargo, acababan de llegar al retrato de la Dama Gorda y tuvo que ocuparse en fingir que le dolía la cabeza para que nadie le pidiera la contraseña.

- Boomslang - dijo Ron, haciendo que el retrato se apartara hacia un lado.

Draco le siguió al interior de la sala común. Fred y George, sentados junto al fuego, le recibieron con gritos de bienvenida. Draco miró alrededor de la habitación, irritado: esta sala común era mucho mejor que la de Slytherin, la cual, al encontrarse en las mazmorras, era fría y tenía tendencia a pasar el invierno con goteras. Definitivamente tendría que quejarse a su padre de esto en cuanto recuperara su cuerpo.

Caminó detrás de Ron y Hermione hasta el fuego; odiaba a Fred y a George, y no sólo porque únicamente le tiraran las bludgers a él durante los partidos de quidditch, sino también porque se habían vuelto muy desagradables desde que habían abierto su exitosa tienda de artículos de broma, muy cotizada en el mercado mágico.

- ¡HARRY! - gritó George, golpeando a Draco en la espalda - Hemos oído que le has dado una buena a Malfoy en Pociones, ¡buen trabajo!

- Ha estado pidiendo una buena paliza desde hace años - asintió Fred.

- Qué lástima que, ya que estabas, no le mataras - dijo George.

Draco sintió que se ponía pálido y, teniendo en cuenta que significaría una muerte segura que se traicionara sacando su varita y maldiciendo a Fred y a George, decidió tomar aliento, calmándose, Luego sintió una pequeña mano cogiendo su brazo y vio a Hermione junto a él, contemplándole preocupada.

- ¿Estás bien, Harry? Parece como si no pudieras respirar - dijo.

- Duele... la cabeza... - dijo Draco con dificultad, dejándose caer en una silla,

- ¿La cabeza? ¿No la cicatriz? - dijo Ron poniéndose verde - ¿No te duele la cicatriz?

- No, idiota - dijo Draco a través de los dientes entrecerrados -, sólo la cabeza, justo donde ese estúpido Harr... donde Draco la golpeó contra el suelo.

- ¿Por qué te atacó Draco de esa manera, Harry? - preguntó Hermione, abriendo mucho sus ojos marrones.

- Porque es una asquerosa serpiente, ¿por qué si no? - dijo Ron.

Draco se encogió de hombros.

- Yo insulté a su madre - explicó brevemente -, así que él me pegó.

- ¡Harry! - le reprendió Hermione.

- Muy bien por tu parte - dijo Ron - al devolverle el golpe.

- No hay ninguna razón para insultar a Malfoy - continuó Hermione -. Creo que más bien deberías sentir lástima por él, Harry...

- ¡Lástima por él! - se extrañó Draco - ¿Por qué? Es rico, su familia es poderosa, es guapo y las mujeres le adoran...

- Tiene el peor padre que se puede tener - dijo Hermione severamente -, y obviamente está muy celoso de ti, Harry, tú eres un gran jugador de quidditch, y muy valiente, y él no, ¿es que no recuerdas aquella vez en el Bosque Prohibido, cuando huyó de Quirrell?

Draco dejó escapar un sonido estrangulado.

- Y no es más guapo que tú, Harry - dijo Hermione, evitando sus ojos.

- Pero él... - Draco estaba horrorizado - él... él es... ¡rubio!

Ron y Hermione le dirigieron una extraña mirada.

- Estoy cansado - dijo Draco con una voz muy ahogada -. Me voy a la cama.

Mientras subía las escaleras de los dormitorios seguido por Ron, la mente de Draco era un verdadero caos. Siempre había asumido que Potter y sus amigos le odiaban tanto como él les odiaba a ellos. Bueno, parecía que había tenido razón en cuanto a Weasley, pero Hermione... ¿diciendo que deberían sentir lástima por él? ¿Una sangre sucia sintiendo lástima por Draco Malfoy? Draco apretó los puños con rabia y cerró de golpe la puerta del dormitorio detrás de él.

- ¡Ay! - gritó Ron dolorido, ya que se había dado contra la puerta.

- Oh - dijo Draco -. Perdona.



***.



Hermione se sentó durante mucho tiempo frente al espejo esa noche, con un codo apoyado sobre un gastado ejemplar de “Brujas que hacen demasiado” y otro sobre una copia igualmente gastada de “Brujas que aman a magos y magos que no se dan cuenta”. Suspiró; no era exactamente verdad que Harry no supiera que estaba enamorada de él; ella misma se lo había dicho el mes pasado, cuando se dio cuenta de que no podría ocultarlo durante más tiempo, y él había sido muy amable, aunque muy claro, sobre el particular.

Él no la amaba.

Le había contado lo que sentía por Cho, y ella había dicho que algo se había imaginado, y los dos se habían reído, y él le había dicho cuánto significaba su amistad y cuanto le importaba, y eso había sido todo. Hermione todavía sentía ganas de llorar cuando pensaba en ello.

Pero esta noche, pensó... Esta noche había sido diferente. Le había la impresión de que Harry la miraba de una manera muy extraña, casi como... casi como si la estuviera viendo por primera vez. Por supuesto, todo debería deberse al golpe en la cabeza. Hermione enterró la cabeza entre las manos. Por favor, pensó, por favor, que no se deba al dolor de cabeza.



***.



En la enfermería, Harry, todavía inconsciente, esta inmerso en una horrible pesadilla en la que estaba perdido en el Bosque Prohibido, buscando algo... Ron estaba con él, pero ¿dónde estaba Hermione? Harry gritó en voz alta sin despertarse, y Dumbledore, hablando confidencialmente con Madame Pomfrey, le miró ansiosamente.

- Hay una gran oscuridad en ese chico, Malfoy - dijo Dumbledore a la enfermera, que se encogió de hombros; Draco nunca le había caído demasiado bien -. Temo - continuó el director -, que esa oscuridad pueda dominarle algún día.



***.



Tomar una ducha durante la mañana siguiente fue, probablemente, la experiencia más extraña de la vida de Draco. Mantuvo los ojos fuertemente cerrados para no tener que ver a Harry desnudo, pero cuando bajó la mirada por accidente se quedó atónito.

- Esto es algo digno de verse - dijo, intentando no hacerlo -. Felicidades, Potter.



***.



Era muy extraño ir a las clases de Harry, pensó Draco. Resultó todo un alivio el tener que ir a clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, que, de todas maneras, los gryffindors compartían con los slytherins. Ahora estaban estudiando a los grindlefongs, pequeños y asquerosos anfibios con mandíbulas enormes y llenas de afilados dientes. Cuando Hagrid desapareció en el interior de su cabaña para coger más gusanos para alimentarlos, Crabbe y Goyle aprovecharon la oportunidad de “secuestrar” al sapo de Neville y sujetarlo encima de la pecera de los grindlefongs, que, al verlo, comenzaron a ponerse nerviosos, hambrientos.

- Bien, bien - bufó Goyle, que era el que tenía colgado a Trevor, el sapo, mientras Crabbe agarraba a Neville por el brazo -. ¿Quieres que alimente a los monstruos con tu sapo, niñato?

- ¡No, por favor! - imploró Neville - ¡Dejad sólo a Trevor!

Neville estaba al borde de las lágrimas. Draco contemplaba la escena, riendo por lo bajo, hasta que notó los ojos de Hermione, implorantes, sobre él. Oh, de acuerdo, se dijo, soy Harry Potter, el Chico Perfecto. Obviamente, Hermione esperaba que hiciera algo, así que, suspirando, se dirigió hacia donde estaba Goyle.

- Goyle - le dijo -, devuelve el sapo al chico.

Los ojos porcinos de Goyle se entrecerraron.

- Oblígame - dijo, apretando el puño sobre Trevor.

Draco estaba acostumbrado a que Goyle hiciera todo lo que él quería, así que su respuesta le paralizó durante un instante, dándose cuenta de que esto podía hacerse algo desagradable. Había visto con anterioridad cómo Goyle destrozaba un autobús sólo con sus manos, y no quería correr la misma suerte.

- Goyle - dijo, bajando la voz para que sólo él pudiera oírle -, ¿alguna vez te he dicho que puedo leer las mentes?

Goyle le contempló paralizado.

- Es verdad - afirmó Draco -. Es el poder mágico de mi cicatriz - añadió, preguntándose si incluso Goyle llegaría a ser tan tonto como para creerse esta explicación.

- No te creo - dijo Goyle lentamente, aunque había miedo en sus pequeños ojos.

- Por ejemplo, podría contar a todo el mundo que por las noches duermes con la luz encendida porque tienes miedo, que llevas ropa interior de color rosa porque te hace sentirte sexy y que estás secretamente enamorado de Crabbe... que tienes una foto suya debajo de la almohada.

Goyle dejó escapar un gritó de terror, lanzó el sapo a Draco y huyó corriendo. Para ocupar tanto volumen se movía relativamente rápido, y pronto desapareció de la vista.

- Aquí tienes, Longbottom - dijo Draco, pasando a Trevor a Neville, quien le miró agradecido.

Por el rabillo del ojo, Draco vio a Hermione contemplándole; parecía llena de admiración y se sonrojó cuando él la miró. Nadie había mirado nunca a Draco de esa manera; le hacía sentirse extraño, y le daba la impresión de que sus orejas ardían. Furioso, pisó a propósito el pie de Seamus Finnegan mientras volvía hacia Hermione, alegrándose al oírle gritar de dolor.



***.



Madame Pomfrey contempló con una mezcla de desagrado y preocupación a Draco Malfoy mientras dormía. Nunca le había caído bien el chico, pero podía evitar sentirse mal por él; obviamente estaba teniendo horribles pesadillas, porque movía espasmódicamente las manos y gritaba. Súbitamente abrió los ojos y la miró aterrorizado.

- ¡Estás despierto! - dijo la enfermera, contenta.

- ¿Qué pasa? - preguntó él - ¿Por qué estoy aquí?

- Tranquilo, Draco, te ha dado un golpe en la cabeza, ahora necesitas descansar - contestó ella, obligándole a que volviera a tumbarse.

- ¡Yo no soy Draco Malfoy! - gritó él, abriendo mucho sus ojos plateados - ¡Yo no soy Malfoy! ¡No lo soy!

Madame Pomfrey estaba horrorizada. Esto era peor de lo que había creído.

- Aquí, bébete esto - dijo, poniendo entre los labios del chico una copa llena de poción para dormir.

Él la sorbió lentamente y cayó de nuevo contra las almohadas, con los ojos cerrados.

Madame Pomfrey se levantó, moviendo la cabeza; no le importaba lo que hubiera dicho Dumbledore. Ya era hora de mandar una lechuza al padre del chico para que viniera a llevarse a su hijo a casa.
Subscribe
  • Post a new comment

    Error

    default userpic
  • 1 comment